LA MISION NOCTURNA DE ARTENAY

Era la hora de dormir, pero Yito no quería ir a la cama. Tenía mucha energía. Frida, que apenas empezaba a decir sus primeras palabras, lo miraba con curiosidad.
— ¡Misión secreta! —susurró Yito. — Debemos proteger la cocina.
De pronto, un destello rojo y uno verde aparecieron en la ventana. Eran sus guardianes.
— Para tener sueños de superhéroes, necesitan energía real —dijo Rojo Fuerte.
Chica Verde les dejó un paquete de ARTENAY KIDS. Yito, como el gran hermano mayor, ayudó a Frida a probar su hamburguesa verde. Estaba tan suave y rica que Frida dio un aplauso de felicidad.
Al terminar, los dos se sintieron listos para descansar. Los héroes los cuidaron toda la noche, asegurándose de que en la ciudad de ARTENAY todos los niños durmieran soñando con aventuras naturales.